El chal o poncho que también es manta, bufanda y lo que quieras

Madre mía qué drama ha sido terminarlo. Esta es una de esas prendas que tiene una historia detrás: una historia de envidia, misterio e intriga con final feliz. Si no tenéis claro si preferís tejer un chal o poncho, acompañadme que os cuento.

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La historia

Pues todo empezó con un clásico culo veo culo quiero. No os voy a engañar. Vi este chal en el blog de Wasel Wasel y me morí de envidia. Me pareció superpráctico y transformable, la típica prenda que puedes llevar como chal o poncho o transformarla de mil y una maneras. Algo único que, encima, no tenía. ¡Lo necesitaba!

Mi necesidad / ansia aumentó cuando me quedé embarazada ya que el final de mi embarazo iba a coincidir con el principio del invierno. Estaba claro que no iba a entrar en mis chaquetas habituales y este chal o poncho era perfecto por su versatilidad. Es más, ¡incluso podría usarlo durante los primeros meses del baby para portearlo dentro!

Estaba decidida. Así que elegí una lana con tratamiento superwash que pudiera lavar a máquina: Cascade 220 Superwash fue la elegida. Eran principios de septiembre, entré en la web de Loveknitting por primera vez y hice mi pedido. Pero había algo raro, ya que la mitad de mi lana vendría de Reino Unido y la otra mitad de Estados Unidos.

La historia se alarga un poco pero os resumo: jamás llegó uno de los colores que había elegido y tenía que venir de Estados  Unidos. Yo empecé el chal con los colores que tenía, pero esperé 2 meses para el cuarto color y al final tuve que comprar otro de Reino Unido con la mala suerte que cuando llegó no cuadraba con los anteriores (no era el que había elegido, es lo que hay) y al final tuve que improvisar a finales de octubre para poder tener algún chal o poncho que ponerme encima cuando bajaron las temperaturas.

No me fue tan mal la improvisación de colores, ¿no?

chal o poncho 2

Chal o poncho

Viendo que no iba a conseguir la combinación de colores que había pensado, me puse a rebuscar en mi alijo. ¡Bendito alijo lanero! Encontré tres colores de la misma calidad que quedaban bien y a su vez quedaban bien con el gris base que había comprado para esta prenda. ¡Perfecto! Me puse como una loca a tejer. Es lo que tiene el frío y la necesidad de taparte la barriga: en menos de 3 semanas lo tenía terminado.

  • Lana elegida: 3 ovillos de Cascade 220 Superwash en tono gris piedra como los que podéis encontrar en este enlace (ojo cuidado con esta web que ya veis lo que me pasó a mí con los otros colores que nunca llegaron… ) y 3 ovillos de Merino Molón 35 de Rosas Craft (1 ovillo de cada color) como los que podéis encontrar en este enlace.
  • Los colores: tenía muy claro que quería el gris de base para que el chal o poncho quedara bien con todas mis prendas. Mi primera idea era combinarlo con coral – verde menta – lila, una combinación muy primaveral. Pero al final me alegro mucho de haber elegido colores más sobrios que quedan mucho mejor con mi ropa de invierno: mostaza – granate – negro. Tengo que decir que me estresé un poco al ver el efecto “bandera alemana” y aún me agobia cuando lo veo, pero me gusta tanto la combinación de colores que es lo que hay…

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  • El patrón: este chal o poncho realmente se llama Om Shawl y es obra de la maravillosa Andrea Mowry. Últimamente estoy obsesionada con sus diseños. El patrón cuesta unos 6 € y solo esta en inglés. Podéis encontrarlo en este enlace. Está suuuuuuperbien explicado y vale cada céntimo que pagué. Me encanta el diseño y su construcción para poderlo transformar en la prenda que queramos.
  • Las agujas: para que sea más fácil aún, este chal se teje con agujas de 6.5 mm. Vamos, que se termina volando. ¡En serio!

El resultado

A pesar de los imprevistos, no puedo estar más contenta con el resultado. La prenda es increíblemente versátil: se puede usar como chal o poncho, como bufanda, manta, cuello. Tiene tantas formas de usarse debido a la doble botonadura lateral y final. De hecho la autora tuvo que publicar un video explicando todas las maneras en que se puede poner la prenda y animándonos a imaginar algunas nuevas.

En este enlace podéis verla a ella usando el chal y enseñando cómo podemos usarlo.

La prenda en sí consiste en un rectángulo de 140 x 70 cms (¡es gigante!) con ojales en un extremo y en un lateral y botones en el otro extremo y otro lateral. Para tejerlo, tenemos franjas con trabajo en puntos del derecho y del revés (los colores lisos), después una franja donde trabajamos con dos hebras a la vez y finalmente una gran zona central lisa con textura en puntos del revés. Muy ingenioso a la par que simple.

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Fue terminarlo y ponérmelo inmediatamente. Me ha ido genial hasta la fecha. Mi barriga cabe perfectamente y he podido usarlo como poncho durante unas semanas. Ahora ya lo uso como cuello, con la bajada de temperaturas de la última semana ha sido maravilloso tenerlo.

En Instagram podéis cotillear la primera versión con otros colores y cómo lo llevo puesto. Este es mi perfil, y espero veros a todos por allí 😉

Chal o poncho. Da igual, es una idea genial. Y de hecho ya tengo a mi madre tejiéndose una versión simplificada.

¡A tejer!

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