El chal marino

Muchas veces mis alumnas me dicen que todo lo que hago es precioso. Yo siempre les digo que no es verdad, pero que solo enseño las cosas que salen bien. Aunque es necesario enseñaros qué no hacer, digo yo que suele ser mucho mejor daros ideas de cosas que seguro seguro saldrán bien.

Este chal ya sabía que era uno de esos valores seguros. Toda la gente que lo ha tejido está encantada con él, e incluso sé de algunas que lo han repetido más de dos veces. Yo ahora me sumo a toda esa gente: este chal es una gozada.

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La idea del #kal surgió, como ya os conté, en mi grupo de alumnas de Rosas Craft. Ellas querían tejer algo veraniego todas juntas, y enseguida me vino a la mente este chal. Empezamos a publicitar el #kal pensando que seríamos solo nosotras, pero desde el Ravelry de Rosas Craft se nos ha unido  un montón de gente que día a día comparte sus progresos. ¡Estoy encantada!

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El patrón, de Veera Välimäki, combina varios elementos para ir aprendiendo progresivamente. Primero para acostumbrarnos a los aumentos y a la forma del chal, y cuando ya estamos acostumbrados, añade las vueltas cortas que le dan el toque asimétrico y tan diferente a este chal. Cada vez que alguien lo ve, me pregunta si está tejido de una sola pieza o no. ¡Y sí, lo está!
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Creo que era una de las pocas rezagadas que aún no lo había tejido. Si tú, lectora, aún no lo has hecho, te invito a tejerte un chal fresquito de algodón para las noches de verano. ¡No te arrepentirás! Solo necesitas lo siguiente.

MATERIALES

– Patrón del Color Affection que puedes encontrar en su página de Ravelry. Si os resulta difícil de entender, en esta entrada intenté aclarar algunas cuestiones del patrón.

– Agujas adecuadas para tejer según la densidad que elijas. En mi caso han sido agujas de 4 mm y cable de 120 cm.

– Según el patrón, la versión fingering necesita 352 metros de cada color. Yo he utilizado 6 ovillos de Algodoncito de Rosas Craft, dos de cada color (color 101, color 114 y color 122). Del segundo ovillo de cada color apenas he usado una tercera parte.


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Para conseguir este efecto de telas superpuestas, se sigue la técnica de las vueltas cortas, que consiste en no terminar la vuelta entera y girar la labor a la mitad. ¿Curioso verdad? Una técnica muy sencilla que nos da un toque sorprendente al tejido.

En cuanto a los colores, me decanté por una combinación clásica de degradado en blanco, azul cielo y azul marino. Pensé que así sería más fácil de llevar. Aún así, me encantan los colores que han elegido mis alumnas: una lo hace con tonos verdes, otra con tonos azul vaquero añadiendo rosa de contraste y por último otra chica ha metido el fucsia de contraste. Este chal queda bonito con todos los colores, y cuando más estridente sea la combinación, mejor.

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Aunque el chal está tejido con algodón, es conveniente bloquearlo adecuadamente al terminarlo. Así podemos asentar los puntos y darle una forma más adecuada. En mi caso, he ensanchado el chal para que me cubriera toda la espalda, sino era más largo tipo bufanda que otra cosa.

La forma queda como de medio círculo pero ligeramente asimétrica. Eso nos permite colocarlo cómodamente en los hombros, al cuello o de mil otras maneras. Tengo que agenciarme un buen broche para atármelo, eso sí.

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Solo me queda dar las gracias a mi modelo por un día y a todas las chicas de Rosas Craft por tejer conmigo y dejarme probar estos ovillos tan coloridos y suaves.

A las que lo estáis tejiendo aún, ¡no olvidéis enseñármelo! El hashtag #MTkalcolor funciona en Twitter, Instagram y Facebook.

Ahora me toca preparar el siguiente reto… Este chal merece un jersey veraniego, ¿verdad?

10 comentarios en “El chal marino

  1. Te ha quedado muy guapo. Pienso que queda bonito en practicamente cualquier combinación de colores. Yo estoy acabando la segunda parte, y a punto de empezar la sección de las vueltas cortas. Muchas gracias por organizar este KAL. Me paso por raverly, que seguro que tendré alguna duda.

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